Bendícenos, Señor, y bendice estos sagrados alimentos que por tu bondad y voluntad nos haz dado y que vamos a tomar.
Dios que das la vida y haces fructicar el trabajo de los hombres en el campo, alimenta nuestros cuerpos y nuestras almas, así como a las aves que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros alimentas porque basta es tu misericordia... Mateo 6:26
Rey de la gloria eterna que sea nuestra mesa anticipo del futuro en que nos hagas partícipes de tu mesa celestial.
Dios Te damos gracias por todos tus beneficios, tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Bendice amado Dios nuestra mesa y nuestros alimentos.
Esta hora en que respetamos la mesa la comida, danos tu paz Señor.
Amén.
